El libro cuenta la historia de un niño que tiene un día muy difícil en el que siente que todo le sale mal. En el colegio no puede resolver los ejercicios, en el recreo no logra jugar bien con sus compañeros, y en la casa tampoco le resultan las cosas que intenta hacer.
Mientras más intenta, más frustrado se siente. Comienza a pensar que es "el peor de todos" y que nunca va a poder hacer nada bien. Esta sensación lo pone triste y con ganas de rendirse.
Pero gracias a una conversación especial con un adulto de confianza — ya sea su mamá, su papá o su profesora — el niño empieza a ver las cosas desde otra perspectiva. Aprende que equivocarse es parte de aprender, que todos tenemos días malos, y que lo más importante no es hacerlo todo perfecto, sino seguir intentándolo.
Al final, el protagonista recupera la confianza en sí mismo y entiende que tiene muchas cosas valiosas, aunque algunas cosas le cuesten más que a otros.
El libro usa un narrador externo en tercera persona. Este narrador nos cuenta todo lo que le pasa al protagonista: lo que hace, lo que piensa y lo que siente. El narrador ve todo desde afuera, pero sabe todo de adentro.
👆 El narrador usa "el niño", "se sentó", "sentía": tercera persona. Y sabe lo que el niño siente por dentro ("que todo era demasiado difícil").